¿Eliges enfermarte?

Eliges enfermarte?

Toda enfermedad tiene un origen emocional, es decir, está causada por algún tipo de sentimiento que no se manifiesta como tal, y por eso se proyecta en el plano físico del cuerpo, algunas investigaciones aseguran que el 80% de las enfermedades las producimos como un camino para ¨solucionar¨ algo que conscientemente no logramos afrontar.

 Los  síntomas  son reacciones  de adaptación a un acontecimiento que nos impacta y se quedan  ¨enquistados ¨en el cuerpo  a través del tiempo.

La  relación cuerpo-mente se refleja en cómo las actitudes conflictivas, los temores, miedos o los sentimientos reprimidos, tienen la capacidad de alterar el organismo y su funcionamiento Cada síntoma indica de manera precisa el origen del problema; si logramos conocer el origen psicológico de las dolencias podemos ser mas saludables.

Por ejemplo, la tristeza disminuye el sistema inmunológico y da predisposición a enfermedades respiratorias y digestivas. La ira y la frustración afectan el hígado y la vesícula biliar y además generan tensión muscular. Las personas rígidas, estrictas o inflexibles pueden sufrir de las articulaciones, los huesos o la columna, la obsesión afecta los procesos metabólicos y puede facilitar y empeorar la diabetes y la obesidad, y el miedo puede afectar los riñones…

Las personas felices son dueñas de buenos pensamientos, de buenas energías, capaces de manejar mejor sus emociones y por lo tanto de tener buena salud, las personas tristes, negativas y pesimistas son mas propensas a atraer enfermedades.

EL ARTE DE NO ENFERMARSE…

Si no se quiere enfermar…

HABLE DE SUS SENTIMIENTOS

Emociones y sentimientos que se esconden y se reprimen terminan en enfermedades como: gastritis, úlcera, dolores lumbares, dolor en la columna. Con el tiempo, la represión de los sentimientos degenera hasta el cáncer. Entonces, vamos a sincerarnos, hacer confidencias, compartir nuestra intimidad, nuestros “secretos”, ¡nuestros errores!… El diálogo, el hablar, la palabra, son poderosos remedios ¡y una excelente terapia!

TOME DECISIONES

La persona indecisa permanece en la duda, en la ansiedad, en la angustia. La indecisión acumula problemas, preocupaciones, agresiones. La historia humana está hecha de decisiones. Para decidir es preciso saber renunciar, saber perder ventajas y valores para ganar otros. Las personas indecisas son víctimas de dolencias nerviosas, gástricas y problemas de la piel.

BUSQUE SOLUCIONES

Las personas negativas no consiguen soluciones y aumentan los problemas. Prefieren lamentarse, murmurar, ser pesimistas. Es mejor encender un fósforo que lamentarse por la oscuridad. Una abeja es pequeña, pero produce lo más dulce que existe. Somos lo que pensamos. El pensamiento negativo genera energía negativa que se transforma en enfermedad.

NO VIVA DE APARIENCIAS

Quien esconde la realidad finge, está en pose, quiere dar siempre la impresión de estar bien, mostrarse perfecto, bonachón, etc… acumula toneladas de peso. Una estatua de bronce con pies de barro. Nada peor para la salud que vivir de apariencias y fachadas. Son personas con mucho barniz y poca raíz. Su destino es la farmacia, el hospital, el dolor.

ACÉPTESE

El rechazo de sí mismo, la ausencia de autoestima, hace que nos volvamos ajenos a nosotros mismos. Ser uno mismo es el núcleo de una vida saludable. Quienes no se aceptan a sí mismos, son envidiosos, celosos, imitadores, competitivos, destructivos. Aceptarse, aceptar ser aceptado y aceptar las críticas es sabiduría, buen sentido y terapia.

CONFÍE

Quien no confía, no se comunica, no se abre, no se relaciona, no crea relaciones estables y profundas, no sabe hacer amistades verdaderas. Sin confianza, no hay relación. La desconfianza es falta de fe en sí mismo, en los otros y en Dios.

NO VIVA SIEMPRE TRISTE

El buen humor, la risa, el reposo, la alegría, recuperan la salud y traen larga vida. La persona alegre tiene el don de alegrar el ambiente donde vive. “El buen humor nos salva de las manos del doctor”. La alegría es salud y terapia.